Este virginiano de 47 años nacido en Denver, Colorado, recuerda haber querido ser director de cine desde pequeño cuando a los 7 años presenció la filmación en locación de unas escenas de Butch Cassidy. Ya en época escolar filmaba en 16 mm y editaba con amigos aquellos primeros pasos por el arte visual. A los 18 años tuvo la oportunidad de trabajar para John Korty en la Korty Films en Mill Valley. De ahí pasó directamente al área de los videoclips, realizando para figuras como Madonna, Aerosmith o los Rolling Stones éxitos musicales.Casi como mágica mano del destino, al final de su calle, en su barrio, un vecino llamado George Lucas le daba la oportunidad de trabajar con él en la Industrial Light and Magic, donde participó de films como “El regreso del Jedi”o “La historia sin fin”. Más tarde participaría en films como Alien 3 donde los efectos visuales hacen referencia a sus orígenes de arte pop musical.
Pero finalmente fue en 1995 cuando con Seven demostró una genialidad para contar una historia que se transformaría en el hito de los thrillers. Fue aquí donde demostró el tipo de historias para las que estaba hecho: gran tensión psicológica, paranoia, pesadillas, demonios de la psique humana. Gustoso de mostrar las miserias y miedos más profundos de cualquiera de nosotros donde los claro oscuros resaltan esas zonas entre los miedos y la posibilidad de enfrentarlos. Cuatro años más tarde llegaría El club de la pelea, que le provocó seguidores en la mayoría de los lugares donde el film había sido estrenado, ganó madurez estética y finalmente casi como homenaje a Hitchcock dirigió en 2002 La habitación del pánico donde los miedos y las paranoias más terribles (claustrofobia, muerte violenta, etc) están a flor de piel retando a los protagonistas a balancearse entre la locura y la cordura.
Siendo su filmografía realmente enorme, desde aquellas dirigidas por él mismo o en las que participó detrás de cámara ( Cocoon, Tiburón, etc) finalmente decide no filmar más películas de terror psicológico y da con el guión de El curioso caso de Benjamin Button. Aquí distinguimos lo que sería guión de la estética de la dirección puesto que bastante vida dio a una historia que realmente no trasciende demasiado a pesar de la publicidad que la rodea. Este último film suyo cuenta con muy buena definición visual, donde una vez más parecería recurrir a los vaivenes del pop, pero su trabajo para con los actores, tan deslucidos y poco entusiastas deja mucho que desear.

Lo cierto es que bajo cualquier termómetro oscar, va cabeza a cabeza con su partener inglés.

