Nacido y fallecido en Polonia, estudiante temprano de teatro, rechazado dos veces en la Lódz Film School, una de las más prestigiosas escuelas de cine donde también Polanski y Wajda fueron alumnos; Kieslowski se ha convertido en un referente del cine. Casi llevado por el destino a los campos del arte, su vida se transformó con el tiempo en una búsqueda constante del hombre, su naturaleza, sus temores y pasiones. Sin importar si era documental o ficción, su objeto era el mismo: “ Hay demasiadas cosas en el mundo que dividen a las personas, como la religión, la política, la historia y el nacionalismo. Si la cultura es capaz de algo, es de hallar eso que nos une a todos. Y es tanto lo que une a las personas. No importa quién eres o quién soy yo, si te duelen las muelas o me duelen a mí, es el mismo dolor. Los sentimientos es lo que une a las personas todas, porque la palabra 'amor' tiene el mismo significado para todos. O 'temor' o 'sufrimiento'. Todos tememos de la misma manera y a las mismas cosas. Y amamos de igual manera. Por eso hablo de estas cosas, porque en el resto encuentro irremediablemente división”. 
Su trilogía última, basada en los colores y leyenda de la bandera francesa, nos habla justamente de esto. Simbolizando en cada film un concepto distinto: libertad (Bleu), igualdad (Blanc) y fraternidad (Rouge) su focalización no excedía el ámbito del ser humano en cuanto a tal. Sin políticas o idealismos extremos: libertad emocional, igualdad de condiciones y oportunidades y fraternidad en cuanto al amor y solidaridad entre seres perdidos y solitarios. La trilogía aún cuando puede verse por separado es elemental verla en conjunto donde se descubren los símbolos en común y las interrelaciones perceptibles solo para el ojo atento y obsesivo. El símbolo madre es el del protagonista observando en ese momento crucial de la obra, donde los pensamientos se enfrascan y hay que decidir por donde seguir, a esa anciana casi desvalida colocando con cuidado las botellas vacías en el cubo indicado. Es la visión más grande y sublime de la solidaridad: un viejo que ya no tiene futuro en esta tierra tiene conciencia y compromiso por cuidar de todas formas un mundo que será de sus hermanos. Es la visión que el protagonista necesita para su propio reciclaje, el símbolo del renacer y del futuro existente.
Quien haya sido asiduo del cine de Krzysztof podrá darse cuenta de la enorme evolución que hizo a lo largo de su carrera. Considerando la ficción como la verdadera herramienta para cualquier tipo de testimonio o retrato del ser humano. Un artista completo y profundo, que ha dejado aún un par de proyectos escritos de los que quizá alguna vez podremos disfrutar de la mano de algún colega como fue “Heaven” dirigida por Tom Tykwer en el 2002 y presentada en el Toronto International Film festival. La única parte completa de otra aparente trilogía (Heaven, Hell and Purgatory) basada en la obra maestra de Dante. Una singularidad visual brillante, aunque obvia en estos casos, es el predominio de cada color costituyente en cada uno de los films. El azul que marca la obscuridad, frialdad y tensión de ciertas escenas en Bleu, el blanco con sus paisajes y vestuario en Blanc y finalmente el rojo en Rouge donde los colores rojizos y las gamas que se desprenden de este intensifican los ambientes cálidos, los objetos de deseo, etc.

Tres piezas de una misma joya cinematográfica que además abarca diversidad de géneros como el drama, la comedia irónica y el romance.


Genial la escena elegida de la semana, De niro está tan joven!. Esta trilogía es muy difícil de conseguir.. podrías decir de donde poder bajarla? Gracias!.
ResponderSuprimirPues después de mucho buscar, porque es cierto que no se encuentra con facilidad, aquí dejo el enlace... es un lujo lo que encontrarás en esta lista.
ResponderSuprimirhttp://www.taringa.net/posts/2105498
Un poco tarde para comentar este post, pero no podía dejar pasar la ocasión para expresar mi admiración por esta o estas películas.
ResponderSuprimirAzul y Rojo tuve la oportunidad de verlas en el cine en su día, en pantalla grande, a oscuras, y es asombroso el ambiente logrado por Kieslowski.
Las considero de esas obras de Arte (con mayúsculas) que pueden no pasan por el cerebro, que no hace falta traducirlas al lenguaje racional, basta con sentirlas.
Ángel, completamente de acuerdo. A mí la que más me gusta de este conjunto es Bleu pero no dejo de ver la dimensión de las tres como conjunto. Una maravilla para cualquiera
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