
Si hay algo que me gusta del cine, o de la vida en general, es cuando un artista logra rectificar la imagen que tenía de él. Caí en las garras de este film, desastrosamente titulado en Argentina como “Un abogado enjaulado” cuando el personaje no desarrolla dicha profesión, por obra y gracia de mi marido que insistía en verla. ¡Oh! Sorpresa, me encontré con un Rob Schneider totalmente diferente al de siempre. No estaba para mi asombro la figura de ese hombrecillo torpe y con mala estrella que secundaba al amigo de turno. 
Ahora director, productor y actor de su propio film, Mr.Schneider nos trae una comedia realmente poco original en su argumento pero no por ello mal lograda. Él personifica a un astuto estafador de viejecitas en busca de condominios que finalmente es sentenciado a prisión. Nuevecito en el tema teme por su “virginidad” masculina y en los 6 meses que le otorga el estado antes de someterlo a la condena, entrena con un desagradable y fuera de todo protocolo Maestro de las artes marciales protagonizado por David Carradine cuya imagen popular (Kung Fu, Kill Bill) es el primer gran éxito de producción de la cinta; la ironía es evidente y satisfactoria. El film tiene condimento de comedia y de acción, con un final previsible pero con gags a los que es difícil mantenerse inmutable.

El resto del reparto no es nada despreciable: Richard Kind, Henry Gibson y M. Emmet Walsh acompañan magistralmente un film cínicamente satírico e irónico.
Último destaque: las escenas de pelea, dignas de la mejor acción.









2 Opinan que:
La verdad que yo pase un rato divertido, sobre todo con el entretenimiento y más tarde con la manera de "sobrevivir" en la carcel.
Sí, yo también la disfruté.Me reí en muchas partes y me sorprendió cómo un argumento tan visto fue tan bien resuelto.
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