
Albert Lamorisse fue probablemente uno de los mejores directores franceses. Fallecido en
El argumento es simplísimo: un niño, de apenas 4 añitos e interpretado por el propio hijo del director (Pascal Lamorisse) encuentra camino al colegio un globo rojo. Sin querer desprenderse de él, comienza una relación de pertenencia entre uno y otro. Cobrando vida propia el globo llamará la atención de otros niños, obviamente malvados que darán el matiz de "peligrosidad" a un relato lleno de ingenuidad, magia y ternura.
Muchos han visto en el globo rojo todo un simbolismo: la fantasía, la inocencia, el amor, etc. Quizá lo mejor sería decir que representa todo eso junto. Un simple objeto infantil convertido en un personaje central y poético, imposible no hallarle un símbolo.
El final es quizá lo más sorprendente y poético de todo y vale decir un tanto lacrimógeno pero sin caer en el golpe bajo.
Una verdadera y emotiva obra de ARTE, con mayúsculas, que pueden disfrutar aquí mismo. Son apenas unos 32 a 35 minutos que lo valen plenamente, háganse el tiempito!.









desear, pero buen equilibrio hace con un personaje cuya frialdad y falta total de valores y escrúpulos sufre un utópico vuelco moral hacia el final. En este sentido el film bordea constantemente los límites entre lo creíble y lo inverosímil; como el supuestamente introvertido y serio director de cine que parece no estar del todo de acuerdo con el programa pero sin embargo salta exultante ante el éxito de los números al igual que el resto de los concursantes hacia el final del programa o el público que no ven más allá de lo que quieren ver. La tragedia no se nota, la muerte pasa inadvertida, lo que queda son los ganadores y ellos son el centro de atención, ellos son todo lo que vale.







































