
Dividida en tres capítulos bien determinados la historia podría centrarse, por decirlo de alguna manera, en Nejat (Baki Davrak), un profesor turco que vive y enseña alemán en la propia Alemania. Su padre, su antítesis, es un hombre mayor que vive solo y al que evidentemente su hijo no entiende del todo. Finalmente hacia el final del primer capítulo, una muerte es la desencadenante de una serie de sucesos que nos llevará entre diálogos maravillosos y escenas de ensueño a la reflexión sobre la búsqueda de la identidad, la comunicación, la muerte misma y el perdón. Una narrativa realmente sorprendente que en algunos puntos podría recordar a la misma de Babel, pero que se aglutina esta vez en una persona y no en un objeto. Nejat será el hilo conductor de una serie de actores (en el sentido de actantes) a los que sus acciones marcarán de una u otra manera hacia la redención. La culpa, el arrepentimiento, la oscuridad y la luz. La muerte como disparadora de cambios nada superficiales.

Pensada como la segunda parte de una trilogía- la primera sería Gegen die wand (Contra la pared o Head-on)- este film tiene quizá uno de los finales más conmovedores que he visto y que según cuenta su director, estaría inspirado en la escena final de El conde de Montecristo y sus palabras finales: "has not the count just told us that all human wisdom is summed up in two words? - 'Wait and hope (algo asi como no nos ha dicho el conde que la sabiduría humana está encerrada en sólo dos palabras?- esperar y esperanza).
La fotografía del film pareciera nada del otro mundo y sin embargo afilando el ojo uno puede percibir que cada toma, cada encuadre y cada punto de iluminación tiene un porqué. El trabajo actoral es insuperable para una espectadora occidental que apenas conoce a los actores, y a quien le resultaría difícil elegir uno de ellos que se destaque. No obstante podría decirles que Nurgül Yesilçay (Ayten) y Hanna Schygulla (Susanne Staub) son reconocidísimas actrices en sus respectivas tierras natales. De hecho Nurgül casi rechaza el papel de Ayten porque no estaba del todo segura de qué tan bien su publico recibiría su rol de revolucionaria política lesbiana.
Al otro lado es un film para ver al menos un par de veces más, una de esas películas que siempre figurarán en las preferidas, en las que se recomiendan, en las que se guardan en la memoria por años!.






















































