martes, 29 de marzo de 2011


He de ser honesta, me dio cosa destripar con una reseña la última película de Alex de la Iglesia. Es que tengo la impresión de que realmente no la entendí. A grandes rasgos les puedo comentar que despunta sobretodo en lo visual, en ese aspecto es magnífico; pero el argumento es tan disparatado que realmente lo padecí. No me gustó ni un poco, me sentí perdidísima y aunque las interpretaciones también son estupendas, no me pude enganchar, lo cual es una pena porque realmente los primeros 15 minutos del film son muy prometedores. Asique visto y considerando me pareció más que oportuno hablar de ella desde 'Butacas de luz' y poder apreciar la magnificencia de un director de fotografía como Kiko de la Rica.
Nacido en Bilbao en 1965, este artista de 45 años, se aficionó a la fotografía desde los doce. Estudió imagen y Sonido y realizó cursos en el CEI de Madrid donde obtuvo el título de Fotógrafo Profesional. En el '88 empezó a trabajar como responsable de la fotografía del cortometraje "Material sensible",trabajando posteriormente en el área de los video musicales, publicidad y cine y TV .Entre su filmografía más resonante entre otras podemos destacar "LA COMUNIDAD" del mismo Alex de la Iglesia (1999), "SABOTAGE" de José Miguel y Esteban Ibarretxe (1999), y "MARUJAS ASESINAS" de Javier Rebollo. También ha trabajado junto a Iciar Bollaín y Julio Medem, otros de los grandes cineastas españoles.


En Balada triste de Trompeta la fotografía está al servicio de la narración más que nunca. Los contraluces de las primeras escenas dentro del circo, los primerísimos primeros planos en que se desdibuja el fondo, los exteriores iluminados, los cambios en el color que dividen pasado y presente y las iluminaciones sobrexpuestas en momentos de onirismo son ingredientes que difícilmente se escapen del ojo del espectador.


Si hay algo que destaco, aunque pueda parecer un detalle mínimo, son las escenas nocturnas en las que aun cuando la luz parece casi imperseptible los detalles son visibles. Algo que agradecer pues los balances de tonos no es para nada fácil y más de un film en la historia del cine pierde fuerza narrativa cuando el ojo del que visiona tiene que andar luchando por descifrar las formas.

Los puntos de vista también son importantes, abundan muy buenos picados y contrapicados según el dramatismo de la escena e impactan visualmente de forma extraordinaria.



Finalmente y sin mucho más que agregar porque hasta acá se habrán dado cuenta que vale la pena verla ya por su apartado visual, comentar lo maravilloso de las escenas donde interviene un cierto toque onírico. La iluminación se sobreexpone, brilla o se difumina de acuerdo al momento en que la narrativa cambia. Lo mismo con los colores.



Última tanda yapa para que disfruten.





ESCRITO POR Pabela

Creadora, fundadora y líder de este templo. Amante de la literatura, la fotografía, la música y desde luego el cine. Síguela @pabela

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  1. Es que Alex de la Iglesia es muy raro y es aquí, en España, donde más lo padecemos, Pabela. Un saludo y buena entrada.

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