Halloween es uno de esos festejos típicos de otras tierras que poco a poco, como San Valentín, se nos ha filtrado comercialmente. Sin ganas de ponerme a debatir si está o no bien festejarlo por nuestras pampas, la fecha- a celebrarse el próximo 31 de mes- es buena excusa para hacer un repaso al género menos frecuentado por esta servidora. Asique en esta semanita previa al gran día, iremos tocando varios temas sobre el género y, por supuesto, reseñando algunos de los films más emblemáticos. Quiero aclarar desde ya, que habiendo degenerado el terror en realizaciones más tendientes al gore que a otra cosa, y además por una cuestión de tiempo, quedarán incontables cantidades de films sin tratar. Quien escribe no es tan valiente como parece y está más allegada al género desde sus comienzos hasta rozando la década del '90. Avisados están. Valga el artículo de hoy, entonces, como una introducción al respecto.
Los distintos miedos del ser humano es algo que se ha retratado desde los jeroglíficos hasta cualquier forma de manifestación artística. Quizá esto se deba a una necesidad de enfrentarlos de alguna manera, y en ese enfrentarse a los miedos, ha terminado por derivar- y más aun en el caso del cine- "
en una fuente de placer y válvula de escape"como bien dicen
Norma Cabrera Macías y
María del Carmen Iribarren Gil en su artículo "
Evolución del género de terror en el cine". Lo cierto es que si nos ponemos a pensar el miedo más grande que se ve retratado siempre es la muerte. Sombras, ruidos y presencias extrañas, hechos sobrenaturales, son vías siempre sólidas para a fin de cuentas expresar esa gran ansiedad que provoca la posibilidad de dejar este mundo. Muchos incluso han sabido analizar en la evolución del género un paralelismo con los miedos de cada época. La década del '50, por ejemplo, con el tema de las radiaciones atómicas que causaban deformaciones o agigantamiento de los insectos o el tema de los extraterrestres hostiles, es un claro ejemplo de los miedos de una época temerosa de la bomba atómica o el comunismo. Si bien mi idea no es extenderme en el detalle de cada década y sus miedos, sí me pareció interesante hacer un repaso sobre los diferentes elementos que el cine de terror nos ha ofrecido.
Los animales:
¿Quién no habrá temblado ante "
Tarantula" (1955),"
Tiburón" (1975) o "
Aracnofobia" (1990)? Que los animales puedan tener un comportamiento asesino casi humano siempre genera miedo. El animal más insignificante como la hormiga en "Marabunta" (1954) se puede convertir en el peor enemigo. Quien haya visto estos films habrá estado meses mirando debajo de la cama, combatiendo telarañas o vacacionando en la montaña. Ni hablar cuando estos animales pueden adquirir dimensiones impensadas como en
King Kong (1933 o 2005) y dejarnos tan indefensos como el último eslabón de una cadena.
Hasta
Hitchcock, el gran maestro del suspence, nos ha heredado el miedo a algo tan simpático como las aves en su film "
Los pájaros" (1963) o
Stephen King, a algo tan doméstico como las mascotas (
Cementerio de animales, Cujo).
Los fantasmasRecuerdo cuando comentabamos
Actividad Paranormal con mi sobrino. El me decía que si había algo que le daba pánico eran los fantasmas porque no sabría cómo combatirlos. Mientras, yo le explicaba que miedo había que tenerle a los vivos y que me asustaban mucho más los films con asesinos seriales porque eran más factibles para mi raciocinio que un aparecido. No obstante quién podrá negar haberse estrujado en la butaca con
Poltergeist (1982), film que me provocó jamás poder dormir con la puerda del armario abierta. Y por más que sea lenta y pareciera que no pasa nada, Actividad Paranormal, al igual que
El proyecto de la Bruja de Blair tienen un recurso narrativo del que difícilmente uno pueda quedar indiferente. El ahora tan usado recurso de la "cámara doméstica" para contar una historia- vease también REC- aporta una cuota de realismo que deja por momentos una tensión tremenda en el espectador. Y si bien los elementos repetitivos, como los ruiditos, las apariciones rápidas e inesperadas frente a la cámara, etc pueden parecer obvias y caducas... ¿quién realmente no habrá pegado un sobresalto?.
Niños malditos.
Desde justamente "
El pueblo de los niños malditos" (1960), las adorables criaturitas pueden ser tremendos monstruos. Films como
La profecía,
El exorcista o
Carrie han hecho escuela para que otros tomaran la posta de diabolizar a la esencia más inocente del ser humano. Con ellos aprendimos que no todo es lo que parece y que el demonio puede disfrazarse de la forma más frágil.Incluso elementos tan infantiles como un muñeco han sido elementos de terror como
Chuky, aquel poseído por el espíritu de un asesino.
Si hay algo que colabora siempre en este tipo de film es la tremenda cantidad de "leyendas" que siempre acompañan a la producción de estos films. En Polstergeist, por ejemplo, tenemos
una lista interesante de muertos tras el rodaje y el propio
Friedkin llamó a un sacerdote para pedir una bendición especial para todo el equipo de El exorcista tras varios accidentes sin explicación aparente y muertes durante el rodaje.
Los psicópatas.
Seguramente porque el público ya no se motivaba con lo mismo, quizá porque las sociedades iban poniéndose más violentas, en la década del '60 fueron surgiendo film donde el protagonista era un loco desmesurado. Muchos de estos films estaban incluso basados en personas reales, como el caso de
Psicosis (1960) cuyo Norman Bates hace claras referencias a Ed Gein, un asesino en serie de Wisconsin.
A esta altura el asesino en serie, sea este de corte realista o casi fantástico, termina por generar más simpatía en el espectador que las propias víctimas. Leatherface (
La masacre de Texas) o Ghostface (
Scream) hicieron historia y se convirtieron, como Jason en
Martes 13, en un hito del género.
No es para menos. Los asesinos son los protagonistas indiscutibles y las víctimas meras excusas para poder desplegar todo el terror en el espectador. Incluso muchos de ellos, aun cuando se supongan personas de carne y hueso, guardan un cierto halo sobrenatural. Nunca es fácil acabar con ellos y parecerían volver y volver sin piedad a este mundo. Y aunque muchas veces mezclen humor y terror, estos personajes meten miedo porque son justamente la expresión más patente de la oscuridad humana. ¿Quién no temería acabar como el pobre
James Caan en
Misery o sucumbir ante la locura desquiciada de un ex novio como la sufriente
Sidney de
Scream?.
Y fue justamente
Wes Craven quien con esta saga supo autoreflexionar muy bien (e incluso autoparodiar) la esencia y reglas del género convirtiendo a los cuatro film en un producto de culto indiscutible.
Zombies, vampiros y hombres lobo
Aunque hoy en día son personajes que parecieran ya desgastados de tantos films y series que los tienen como protagonistas, zombies, vampiros y hombres lobo tienen una tradición hiper arraigada tanto en la literatura como en el cine. Actualmente desdibujados en su condición de seres malvados y condenados que acosan a la raza humana para devorarlos- gracias a las sagas crepuscularias y derivados- lo cierto es que fueron siempre la pesadilla del espectador. Quizás ahora de a poco con films como
Priest,
Daybreakers o la remake de
Noche de espanto van marcando camino para reivindicar un tanto su figura aterradora.
Los fans parecieran dividirse fantáticamente entre seguidores de zombies y vampiros, pero lo cierto es que seguirán de alguna manera presente y esperemos que más cercanos a aquellos frutos producidos por
Anne Rice o Romero.
El género de terror seguramente jamás morirá. Ahora con límites no tan precisos- hay films que mezclan suspenso, thriller, policial y gore- es un tipo de cine que siempre encontrará fuentes de las que beber. Y si pareciera que la cosa se desinfla, siempre tendremos a Corea, Japón y Tailandia para influirnos pesadillas y temores (un cine que merece un post aparte). Hay terror para todos los gustos y mientras están aquellos que cada vez necesitan más sangre y retorcimiento para disfrutar o asustarse, otros nos basta con una puerta que cruje y un rostro que aparezca de repente y nos susurre Boooo!.