Vivimos en mundo acelerado, en
donde el arte en imágenes, especialmente en los vídeos, tienden a transcurrir con cambios y movimientos tan rápidos y vertiginosos que a veces añoro mucho los
vídeos musicales que se hacían en los años ´80, que eran capaces de contar una buena
historia con imágenes y que se adaptaban muy bien a la letra de la canción. Por
eso quizás sentí verdaderamente tan agradable ver una película limpia, con una
historia bien contada, con un ritmo tranquilo y reposado, tan adecuado a su
propósito, como lo es el largometraje «Barry Lyndon»,
estrenada en 1975 y dirigida por Stanley
Kubrick.
Me encanta también que las tomas
tienen los encuadres perfectos, y los paneos y los acercamientos han sido cuidadosamente
hechos. Cada diálogo o cada expresión que en el rostro quiera reflejar un
estado de ánimo consecuente con la trama, no son descuidados por la cámara
dirigida por Kubrik. Los primeros planos son frecuentemente usados, pero no
cansan. Y los planos generales están ubicados perfectamente donde les corresponde.
La historia trascurre en el siglo
VIII, durante el reinado de Jorge III. Los personajes principales, Barry Lyndon
(Ryan O'Neal) y su esposa (Marisa Berenson) tienen la
característica de arrastrarnos con ellos en sus alegrías y en sus tristezas. La
trama principal discurre con el ascenso y la caída del personaje principal. De
ser un pobre y tímido joven, pasa a ser, después de muchas aventuras, de
participar incluso en una guerra entre Inglaterra y Francia y demostrar su
valentía, un hombre respetado y con mucho dinero, que vive en un castillo,
rodeado de muchos sirvientes y de todas las comodidades imaginables en su
época. Pero dos tragedias invaden a su familia: su hijastro lo rechaza hasta el
odio y su hijo muere después de un accidente al caer de un caballo. A partir de
ahí, el declive de Barry Lyndon es eminente.
El final es triste y realista,
sin caer en melodramas baratos. Sólo presenta los hechos tal y como son, pero
con profundidad y con un exquisito gusto.
La película fue premiada en su
momento con 4 Oscar. Es una de esas películas viejitas que nos demuestra cómo
se hace el buen cine.

Ayyy a mi me parece o contaste el final!!! La empecé a ver hace poco, pero la deje por la mitad, me pasa con las pelis largas, tengo que encontrar el día adecuado para poder verlas. Saludos!!!
ResponderEliminarEN verdad una de las películas más bellas que se han filmado. Y su otra gran cualidad es la música que acompaña las escenas.
ResponderEliminarMuy de acuerdo contigo, "Barry Lyndon" es de esas películas de las que ya no se hacen, tal vez, una de las últimas películas clásicas de Hollywood, que estaba a un paso de adentrarse en el cine moderno. Grande Kubrick. Grande vuestro blog.
ResponderEliminarSaludos.
*Dialoguista: Creo que tenés razón. Para la próxima tendré más cuidado con eso de contar los finales. Gracias.
ResponderEliminar*jimeneydas: Definitivamente la música es de gran importancia en esta película. Es una belleza. Se usa música de Händel, de Schubert y de Bach, entre otros.
*Rodi: Muchas gracias por tu comentario. Y estoy de acuerdo con lo de Kubrick, es uno de los más grandes del cine.